¿QUÉ ES COLLVERT?

 

Desde 1962


Ser mejores personas


EL CLUB

Así lo hemos llamado desde el principio: el Club. Y nos gusta ese nombre, porque Collvert, antes que un centro educativo, es un modo de convivir, de pasarlo bien, de tener amigos. Los chicos van a Collvert por eso: porque es su club, su segunda casa, un sitio donde se disfruta aprendiendo y se aprende disfrutando. Collvert es un grupo de amigos que se reúne en los ratos libres. Y se reúnen para estudiar juntos, para hacer deporte, para formarse, para pasarlo en grande.

LA IDEA


Al terminar el colegio los chicos disponen de mucho tiempo libre que pueden emplear de mil maneras. Por eso, los padres que pusieron en marcha Collvert, allá por 1962, tenían una idea muy clara: ocuparles el tiempo libre, facilitarles un ambiente de estudio, procurar que hicieran amigos de verdad y enseñarles a divertirse, que es algo muy importante y nada fácil de lograr.
Así nació el club, con mucha ilusión.

Con el paso del tiempo hemos ido mejorando los modos, pero seguimos pegados a la idea original: hacer de los chicos hombres responsables en su estudio, gente que disfruta con el deporte y que sabe divertirse con sus amigos. El club ha crecido y los rostros van cambiando. Han pasado ya miles de personas, pero todos guardan el recuerdo de un lugar inolvidable.

UN CENTRO EDUCATIVO


En Collvert pretendemos precisamente eso: ayudar a los padres a educar a sus hijos, en un clima abierto y basado en la confianza mutua. Nos parece esencial enseñar a la gente a superar por sí mismos todas las dificultades. Además, es ahí donde se fragua la madurez de cada uno. Por eso, por muchos socios que tenga Collvert, nunca queremos que sean un número. Nos interesa cada uno, con su peculiar manera de ser, con sus circunstancias familiares y académicas, con sus ilusiones y sus grandes o pequeños problemas.

Complementando la tarea educativa que corresponde a los padres, el preceptor es la persona del club que orienta en los estudios, estimula para lograr nuevas metas, exige y anima con cariño y fortaleza, le enseña a mirar a su alrededor. La experiencia nos lo dice a gritos: el socio de Collvert sabe que se le toma en serio. Y sin fórmulas mágicas van germinando en cada chico ese cúmulo de valores humanos tan necesarios para forjar su educación: la sinceridad, el optimismo, la amistad, el espíritu deportivo, el amor a la libertad, la responsabilidad, el trabajo bien hecho.

APRENDER A MIRAR MÁS ALTO


Una persona que estudia, que es amigo de sus amigos, que es generoso con los demás y que se toma la vida con espíritu deportivo y optimista, entiende pronto que aprender a mira más allá de sí mismo es algo que engrandece a la persona.

Collvert, desde sus orígenes, ha querido reivindicar la idea de que ser buen cristiano y tratar a Dios no está reñido con estudiar mucho y bien, ni con jugar bien a fútbol, ni con tener muy buenos amigos, ni con respetar la libertad de cada uno, ni con dar su tiempo a aquellos que han gozado de pocas oportunidades. Por eso, desde el principio, laicos y sacerdotes de la Prelatura del Opus Dei se hicieron cargo de toda la tarea de formación cristiana que se imparte en el club. De ahí surgen las charlas, las meditaciones semanales, los cursos de retiro, que ayudan y estimulan la vida cristiana de cada uno.

SER MEJORES PERSONAS